apéndice. 1,171 frusten tan halagüeñas esperanzas. Ellos son dueños de su destino: de lá práctica de la libertad que han defendido con tanto denuedo, y de la observancia extricta de la ley fundamental que tanto han anhelado, dependen lo paz y el órden público, que son la primera necesidad del país, la subsistencia y el perfeccionamiento de las instituciones, y el crédito y la respetabilidad de la República ante el mundo. El primer deber de los mexicanos, consiste hoy, en el respeto y sumisión á las leyes y á las autoridades que de ellas emanen, y en hacer el uso mas ámplio de todas las libertades que otorga la Constitución, sin comprometer la paz, ni suscitar nuevos trastornos. Para los males públicos, para los abusos de la autoridad, para los desmanes del poder, hay remedios legales establecidos por la misma Constitución; y no deben adoptarse otros, porque no hay mayor peligro que la interrupción del órden legal. Con la observancia de la ley, reinará la paz, y la paz engendrará la concordia y la conciliación; y hará que en breve sea íntima, estrecha y sincera la unión de los mexicanos dispuestos á sacrificar todo Ínteres privado al bien y á la honra de la patria. El Congreso excita encarecidamente á los ciudadanos todos, y particularmente á los investidos por el pueblo de cualquiera autoridad, á la fiel y escrupulosa observancia de la Constitución. El Congreso, por su parte, se ha trazado ya esta línea invariable de conducta, y ha acordado no prescindir por ninguna consideración, de las prescripciones constitucionales; teniendo en cuenta, que si se anhelan saludables reformas, ha de quererse también que tengan todo el prestigio y toda la fuerza de la legalidad. En consecuencia, se ha abstenido de computar los votos emitidos conforme á la convocatoria de 14 de Agosto, sobre reformas constitucionales. El Congreso, al emprender la obra de la reorganización que demanda el país, al procurar el remedio de los grandes males que marcan la huella de la intervención, y al ejercer todas las atribuciones que le señala la Carta fundamental, tendrá por mira el bien público, y será vigilante custodia del órden constitucional. Mira con complacencia la reorganización que se está operando en los Estados, y cuidará de que sea respetada su soberanía en su régimen interior, esperando que ellos se afanen en no poner trabas á la acción legítima clel poder federal. Él Congreso se ha ocupado preferentemente de la organización de los otros poderes federales. Está en el interés y en el decoro del país, que -esos poderes sean por todos acatados 3' respetados, sin que por estose les prive de la luz que resulta de la libre discusión. El Congreso, al celebrar los triunfos nacionales, al congratularse por la restauración de las instituciones que combinan el órden con la libertad, y al exhortar á sus comitentes á la paz y al respeto á la ley, no puede dejar de expresar en nombre de la nación, un sentimiento de profunda gratitud hácia las ilustradas Repúblicas de América, por el apoyo moral que le prestaron durante la lucha. 110 reconociendo la obra de la usurpación, y no desesperando de que en México triunfara la santa causa del derecho y de la democracia. El Congreso hace votos por que se realice la estrecha alianza de las Repúblicas Americanas para bien de la civilización y de la humanidad,